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Ranavalona I: “La reina más loca de la historia”

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La “Moderna Mesalina”, la “Bloody Mary de Madagascar” o la “Calígula femenina” fueron varios de los nombres recibidos por Ranavalona I por los historiadores que han analizado su reinado al frente de Madagascar.

Hacia finales del siglo XVIII, el territorio de la isla aparecía dividido en cierto número de reinos. En el centro existían los reinos Betsileo e Imerina. Este último fue el que tomó la iniciativa de la unificación política de Madagascar. El artífice fue Andrianampoinimerina, que fue proclamado rey de Ambohimanga en 1787. Trasladó la capital a Tananarive. El rey decidió adoptar la hija de la tribu, Ranavalona, llevándola a la corte como una posible esposa para su hijo, el príncipe Radama. Pronto Ranavalona se convirtió en la primera de las 12 esposas del príncipe Radama. El rey Andrianampoinimerina creía que había que aprender de Occidente, ya que esto ayudaría a su país. Siendo ya rey, Radama, decidió permitir la entrada de extranjeros, sobre todo misioneros británicos, que comenzaron una rápida evangelización de la isla, hay que recordar el gran valor geoestratégico de la isla y que esta es la quinta isla más grande del mundo. No todo el mundo vio esa aculturación positiva, horrorizando a Ranavalona, ya que amenazaba el culto ancestral de los dioses malgaches.

El rey Radama murió después de una larga enfermedad, ascendiendo al trono Ranavalona, quien consiguió el apoyo de sus seguidores, extendiendo el rumor de que era una diosa que estaba destinada a regir el destino de la Madagascar.

Ranavalona decidió suspender los acuerdos con Francia e Inglaterra y prohibió el cristianismo, pasando a ser perseguido a no ser que renunciaran a la fe cristiana. Para convencer de que abjuraran de su fe, Ranavalona puso en práctica una serie de medidas, como torturas, arrojar a los cristianos desde los acantilados, cocerlos en agua o decapitarlos si al final no se retractaban. Decidió volver a instaurar el “Juicio de Dios”, a través del cual, se le obligaba beber al acusado una serie de venenos y si al final sobrevivían es que eran inocentes.

Tanto británicos como franceses, intentaron desalojar a Ranavalona, pero los intentos fueron en vano, lo que potenció la imagen de Diosa que tenía ante su temeroso pueblo. Después de un intento de invasión repelido, Ranavalona decidió clavar las cabezas de europeos en picas y las alineó en la playa, con la idea de que sus posibles invasores recibieran el aviso. Finalmente los países europeos decidieron volver sus miradas hacia países que tuviesen dirigentes más equilibrados y que fuesen más fáciles de conquistar.

 Una vez eliminada la amenaza exterior, volcó sus miradas hacia su pueblo. Para revitalizar la economía de su país Ranavalona no dudó en vender a sus propios súbditos como esclavos. Se estima que Ranavalona eliminó a más de 150.000 personas.

Finalmente Ranavalona murió plácidamente en su cama a los 79 años en 1861, habiendo sobrevivido a un golpe de estado auspiciado por su propio hijo.

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