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Tula: la heroína del apocalipsis murciano

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Estamos acostumbrados a que, cuando vemos una película apocalíptica, la hierba atraviesa el asfalto y los animales toman las calles. Todo esto lo observamos desde la tranquilidad que nos da la comodidad de nuestro sillón y el conocimiento de que todo esto es una ficción. En estas situaciones apocalípticas siempre encontramos un héroe que suele destacar por su gran humanidad en momentos tan difíciles.

Para narrar nuestra historia tomemos la imagen de hierba creciendo a través del asfalto, calles desiertas y muertos por doquier. Nos imaginamos un ambiente enrarecido, turbio y triste, y que destila olor a muerte en todas sus calles. Esta imagen se pudo dar perfectamente en la ciudad de Murcia al comienzo del siglo XIX. La ciudad había sufrido los rigores de la guerra que sobrevino tras la invasión francesa, seguido más tarde por una de esas mala cosecha que de tanto en tanto azotaban a la ciudad.

English: The yellow fever mosquito Aedes aegyp...

Aedes aegypti. (Photo credit: Wikipedia)

Un día el mal comenzó a extenderse en forma de fiebre amarilla y comenzó a derrotar a una población castigada de por sí y en muchos casos con serios problemas de nutrición. La fiebre amarilla es una epidemia de origen africano y que provocó grandes pandemias en Europa y América. Una de las primeras se registró en 1647 en Barbados. Las epidemias de fiebre amarilla se solían producir en los principales núcleos humanos, donde el mosquito “Aedes” puede hacer de las suyas más fácilmente. La enfermedad se incuba entre tres y siete días. En las siguientes dos semanas se producen fiebres altas, insuficiencias hepáticas o renales y se vomita sangre. La enfermedad era sumamente contagiosa, por lo que las ciudades se declaraban en cuarentena y no se permitía ni entrar ni salir a la gente, llegando las ciudades a colocar soldados en las puertas de las mismas.

Al principio de la epidemia, los que no mostraban ninguno de los síntomas decidieron abandonar la ciudad, no sólo lo hicieron los poderosos, sino que era una medida adoptada por todo el que podía emprender la huída. Ya en la Edad Media se popularizó la expresión «Huir rápido, irse lejos y volver tarde». Fue tal la despoblación que sufrió la ciudad que no quedó gente útil para gobernarla, ocupándose de ello gente voluntariosa, pero con escasa preparación que en muchos casos murió por la fiebre amarilla.

Todas las historias apocalípticas tienen su héroe y es aquí cuando encontramos a Tula, la heroína de nuestra historia. Se había decidido tapiar las calles donde se encontraran casas con enfermos o fallecidos por la fiebre amarilla, para guardar así una cuarentena que salvara al resto de la población. En una de esas calles tapiadas se encontraba una mujer joven que acababa de morir víctima de la fiebre. Lo que no sabían las personas que cerraron la calle era que esta mujer tenía un bebé de escasos meses, el cual se encontraba en su cuna llorando desesperado. Los llantos del bebé llegaron a los sensibles oídos de Tula, una perra de pequeño tamaño que gustaba de deambular por la zona. La perra al oír los llantos del bebé decidió aproximarse a él, comprendiendo que lo que tenía era hambre, así que Tula no dudó en dar de mamar a la niña. Pasó la cuarentena y la sorpresa fue mayúscula cuando encontraron al bebé vivo y a la perra a su lado. Tula pasó a convertirse en la imagen de la esperanza para muchos y en toda una heroína, ya que los medios locales dieron conocimiento de lo sucedido rápidamente. Tula era recibida en cualquier casa murciana, donde no se dudaba en dispensarle todo lo que quisiera para que estuviese bien alimentada, nadie quería que a la pobre Tula le faltase de nada. Tanto fue el calado de la historia, que en la ciudad de Murcia se popularizó la frase:  “La perra Tula tiene bula”.

 

Murcia, secretos y leyendas: Antonio Botías

http://www.amigosdelmuseoarqueologicodelorca.com/alberca/pdf/alberca6/10_201-210.pdf

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Gibraltar: ¿Una obsesión o un derecho?

Gibraltar es un territorio de ultramar británico que se encuentra en el sur de la Península Ibérica. Actualmente tiene una población de cerca de 30.000 habitantes y una densidad de más de 4.000 hab/km2.  Su economía se basa en el turismo, aunque también posee un centro financiero muy importante. Gibraltar es sobre todo conocido por ser un territorio en litigio entre España y Gran Bretaña, aunque el peñón ha sido siempre una pieza atractiva por su ubicación geográfica. Gibraltar no estuvo en manos españolas de manera definitiva hasta 1462, incorporándose a la Corona en 1502. El Peñón fue ocupado en 1704 por tropas inglesas y holandesas, pasando a la Corona Inglesa en 1713.

DSC03837La ocupación se produjo durante la Guerra de Sucesión española. El archiduque Carlos requirió de una flota holandesa e inglesa, atacando el sur de la Península. Ante la incapacidad de defender Gibraltar, los borbones decidieron capitular, entregando el peñón. El traslado definitivo fue ratificado en 1713, a través del Tratado de Utretch. ¿Que consiguieron a cambio de la entrega de Gibraltar? Consiguieron que el rey fuese reconocido, eso sí, a cambio también de Menorca. El Tratado de Utrecht establecía lo siguiente:

La plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar,

Juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen,

Dando la dicha propiedad absolutamente par que la tenga y goce

Con entero derecho para siempre sin excepción ni impedimento alguno.

Se establecía que si alguna vez Gran Bretaña deseaba abandonar Gibraltar, el primer territorio al que se ofrecería sería España.

España quiso recuperar Gibraltar y para ello no dudó en aliarse con otras potencias. En 1704 se produjo el primer sitio, con la colaboración de Francia. Los británicos, comandados por Sir Francis Drake, aprovisionaron de víveres al peñón, a la vez que fueron capaces de mandar 18 barcos. Finalmente, ante la imposibilidad de recuperar Gibraltar, los franceses decidieron retirarse, dejando a las tropas españolas solas. Este primer intento de reconquista se cobró más de 10.000 bajas. En 1779 encontramos el sitio más importante. Durante cuatro años tropas hispano-francesas asediaron Gibraltar. Carlos III había firmado un pacto con Francia para apoyarse mutuamente frente a Gran Bretaña. España accedió a declarar la guerra a Gran Bretaña si con ello conseguía el apoyo francés y recuperar así Menorca, Gibraltar y otros territorios en América, que España había perdido a manos británicas. Inglaterra ofreció a España recuperar Gibraltar si cedía Puerto Rico, terrenos en la Bahía de Orán, así como hacerse cargo de las piezas de armamento que se encontraban en Gibraltar, así como de los gastos que había tenido el gobierno británico en la reparación del Peñón. Otra posibilidad que ofrecieron los británicos fue que España rompiera su amistad con Francia. Las dos posibilidades fueron rechazadas por España, quien decidió continuar con el sitio. Finalmente, tras cuatro años de muertes y gastos ingentes, se firmó una paz a tres bandas entre Gran Bretaña, Francia y España, en el que se estipulaba lo siguiente:

  • Francia cedía Martinica y Guadalupe a Gran Bretaña
  • España cedía la isla de la República Dominicana a Francia y ponía a disposición francesa un cuantioso ejército para arrebatar Jamaica a los británicos
  • Gran Bretaña reconoció que Menorca era propiedad española, así como una serie de terrenos en América. Gibraltar no se contempló en los acuerdos con Gran Bretaña

Desde entonces Gibraltar ha sido un conflicto contínuo entre el gobierno español y el británico. Desde el siglo XX el problema gibraltareño ha sufrido un continuo agravamiento. Esto comenzó cuando en 1909 el gobierno británico decidió levantar una frontera, conocida en España como “la verja”. Durante la Segunda Guerra Mundial se construyó un aeropuerto, el problema es que tanto la frontera, como el aeropuerto se encuentran en terrenos españoles según el Tratado de Utretch. En 1969 el gobierno del dictador Francisco Franco decidió suprimir las comunicaciones con Gibraltar, cayendo ésta en una grave crisis económica hasta que en 1982 el gobierno socialista de Felipe González decidió abrir la verja para permitir el paso de personas. En 2001 se llegó a un acuerdo entre España y Gran Bretaña para establecer una cosoberanía, siendo esto rechazado por los gibraltareños. En 2009 se produjo la visita de Miguel Ángel Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores de España, hecho aclamado por el gobierno y la prensa británica, a la vez que fue objeto de crítica por parte de los partidos políticos y prensa conservadora en España. Con la llegada del Partido Popular las relaciones con el peñón se han recrudecido. La medida más “agresiva” ha consistido en el cobro de un peaje de entrada y salida de vehículos, 50€ cada vez entren o salgan.

Uno de los mayores problemas de Gibraltar es su ambiguo status, ya que forma parte de la Unión Europea, pero Gran Bretaña es el responsable de sus relaciones exteriores. Gibraltar recibe la visita de unos siete millones de turistas al año, aunque la mayor parte de sus ingresos vienen del centro financiero. Al tener una condición especial dentro de la Unión Europea y una ubicación geográfica envidiable, ha hecho que Gibraltar sea un paraíso fiscal. En septiembre de 2004, Gibraltar tenía 28.000 empresas. Las autoridades gibraltareñas indicaron que para nada se trata de una zona de blanqueo de dinero, ya que hay un gran rigor de controles, esto último respaldado por el FMI. Uno de las principales acusaciones que realiza el gobierno español es que se trata un paraíso fiscal, aunque lo que distingue este paraíso fiscal del de Andorra, es que este último si tiene firmado un acuerdo de información fiscal con España. Otro temor español es que los precios en Gibraltar son más económicos, por lo que la gente compra beneficiándose de la ausencia del IVA. Esto último es común con Andorra y, en los dos casos, cuando cruzas la frontera con España debes pasar un control aduanero.

Cementerio y aeropuerto gibraltareños. Al fondo La Línea de la Concepción (España)

Cementerio y aeropuerto gibraltareños. Al fondo La Línea de la Concepción (España)

Gibraltar tiene un territorio muy reducido, bien delimitado por el Tratado de Utretch, aunque este territorio ha crecido “misteriosamente” a lo largo de los siglos. En 1714, un año después de la firma del acuerdo con España, los británicos se anexionaron unos terrenos. España levantó unos fuertes, creándose una tierra de nadie entre las dos fronteras. Con la invasión napoleónica, Gran Bretaña pasó a ser nuestro aliado, siendo demolidos los fuertes, para que no pudieran ser usados por tropas francesas. Cuando terminó la guerra, aprovecharon la demolición para anexionarse ese terreno. Por último, Gibraltar sufrió dos epidemias, por lo que necesitó terreno para levantar un campamento sanitario. Estos terrenos fueron cedidos por el gobierno español y los británicos se los anexionaron cuando las epidemias cesaron. La última expansión se produjo en 1941 cuando se creó un aeródromo que penetra en aguas españolas. Otro de los problemas es que Gran Bretaña usa Gibraltar para reparar buques, normalmente potencialmente peligrosos, por lo alejado de sus costas.

Como hemos visto, España ha tratado de “resolver” el problema gibraltareño en diferentes ocasiones, llegando incluso a plantearse la inclusión en la Segunda Guerra Mundial del lado nazi, si estos eran capaces de devolverles el Peñón. Finalmente, los países del Eje comenzaron a perder la guerra y la participación española no se realizó. Algo más “light” fue la amenaza del Gobierno Español de retirar la selección de fútbol y sus equipos de las competiciones internacionales si Gibraltar era reconocida como Federación Independiente. Finalmente Gibraltar fue reconocida y España no retiró ni su selección ni sus equipos. Por su parte Gran Bretaña descarta tanto la independencia de Gibraltar como su integración total, mientras que los gibraltareños piden un referéndum de autodeterminación.

No me gusta dar mi opinión personal en los artículos, pero este tema, al ser tan complejo y “patrio”, me atrevo a darla. Pienso que un pueblo tiene que tener la posibilidad de declarar su autodeterminación y, que si todos creemos en las reglas de la democracia, la base de la misma es preguntar al pueblo. Eso sí, si Gibraltar consiguiera su ansiada independencia, debería jugar con las reglas con las que juegan los demás países. Los gibraltareños, o “llanitos”, como también se les conoce en España, sienten animadversión y desconfianza hacia los españoles, ya que nos tienen como un pueblo que les quiere conquistar cueste lo que cueste. Este caso, aunque no se parezca en nada, me recuerda al caso cubano. Un día le pregunté a un profesor mío de la universidad, Licenciatura de Historia, cómo podría acabar Estados Unidos con Cuba sin violencia y él me contestó que levantando el embargo, en ese momento el propio pueblo cubano evolucionaría de manera irreversible. Pienso que esto es extrapolable a Gibraltar: el conflicto se resolverá el día en que España comprenda que Gibraltar no pertenece a su territorio, ese día dejarán de vernos como una amenaza, pudiendo, con el paso del tiempo plantear una asimilación voluntaria y para nada traumática.

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La riada de Santa Teresa: cuando Murcia sucumbió a las aguas

Casi todos los murcianos conocen un acontecimiento que se produjo hace más de 130 años. Este no es otro que la “Riada de Santa Teresa”, la cual se produjo el 15 de octubre de 1879 y que arrasó gran parte de la ciudad, la huerta y otras poblaciones, como la de Orihuela, a unos 40 kilómetros de distancia.

La tragedia tuvo su inicio el 14 de octubre de 1879, en la Sierra de las Estancias, donde se contabilizaron hasta 12.500 m3. El agua arrasó Caravaca y Lorca, donde llegó a las dos y media de la tarde, a su paso arrasó con el puente de la carretera que unía la ciudad a Águilas; en Totana destrozó un puente de hierro. Las poblaciones de Totana, Alhama y Librilla fueron arrasadas. Todo esto hizo, que a su llegada a Murcia, fuera una auténtica hecatombe. A las nueve de la noche el Reguerón inundó Beniaján por el margen derecho, mientras que por el margen de la izquierda arrasaba la huerta. Destruyó la Raya, Puebla de Soto, Aljucer, Rincón de Seca, Nonduermas y la Era Elta. A las dos de la mañana llegó al Barrio del Carmen. El agua rodeó la ciudad, así que se procedió a repicar las campanas de la ciudad para alertar a la población. En aquella época había una fábrica de gas que alumbraba la ciudad, la cual se inundó. Al desbordarse el río Segura el agua llegó hasta Espinardo, Churra, Monteagudo, Puente Tocinos y el Raal. La mayor parte de la ciudad quedó inundada, incluyendo el hospital y la cárcel. Se estima que el río llevaba un caudal de 1700 m3, aunque algunas fuentes hablaron hasta de 2500 m3.

RIADA 02

Los daños, como podemos imaginar, fueron cuantiosos, más de 1000 muertos, que se distribuyeron de la siguiente manera: 761 en Murcia, 300 en Orihuela, 13 Lorca, dos en Librilla y uno en Cieza. En la ciudad de Murcia y la huerta fueron destrozadas cerca de 6000 viviendas y en Lorca murieron unos 23.000 animales. Bajo las aguas desapareció Nonduermas, de la que quedó únicamente la iglesia y tres casas. La huerta de Murcia tenía una extensión de 73.610 tahullas (medida que se usa en la Huerta de Murcia y Vega Baja y que equivale a 1118 metros), de las que se salvaron alrededor de unas 15000.

paris murcieToda esta tragedia tuvo tanta repercusión en la historia por lo que sucedió tras la riada. Hay que recordar que nos encontramos a finales del siglo XIX y que la ciudad de Murcia era una de las que había tenido más problemas para adaptarse a los tiempos que corrían, así que era una ciudad enfocada a la huerta y eminentemente subdesarrollada.  Todo tuvo su origen en José Martínez Tornel, director del “Diario de Murcia” que no dudó en dar a conocer la tragedia que se había vivido para poder recibir todas las ayudas posibles. El éxito de esta operación le sobrepasó y se recogió dinero de toda España hasta 1884. Las ayudas llegaron desde 33 países, destacando los casos del multimillonario Alfred Krupp y el Papa Leon XIII. Todas estas ayudas fueron importantísimas, pero me gustaría destacar dos: una de ellas fue la de la ciudad de París, donde se recaudaron hasta 1.812.000 pesetas, gracias a la edición del “Paris-Murcie”, donde firmas tan prestigiosas como Victor Hugo, Alejandro Dumas, Emile Zola, Zorrilla, Cánovas del Castillo pedían la ayuda para una localidad española de la que probablemente no habían oído hablar en su vida. El otro caso es el de José María Muñoz, un rico murciano, que no dudó en donar 500.000 pesetas a la Región de Murcia, así como dos millones de reales a la ciudad de Orihuela.

Como apunte final para los que no conocen Murcia o España, si una tragedia como esa sucediera en la actualidad en las mismas zonas, podría afectar a más de 600.000 personas.

http://larayasinfronteras.blogspot.com.es/2009/10/130-anos-de-la-riada-de-santa-teresa-la.html

http://murciamet.blogspot.com.es/2010/10/las-inundaciones-en-murcia-la-riada-de.html

http://servicios.laverdad.es/murcia_agua/cap9.htm

http://mitte-blog.blogspot.com.es/2010/05/no-somos-nadie-viii-la-riada-de-santa.html

http://vegamediapress.com/publicacionanterior/vegapress/noticias/index77c8.html?option=com_content&task=view&id=11109&Itemid=215

 

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Los Agotes: un pueblo perseguido y humillado en España

Vamos a conocer uno de esos pueblos malditos que ha habido en el mundo, aunque la particularidad de este pueblo es que se encontraba en España y sufrió una de las persecuciones y humillaciones más brutales de las que hayamos podido oír.

Los Agotes eran un grupo social de los valles de Navarra, País Vasco, País Vasco Francés y Aragón. La primera mención que tenemos de ellos data de 1260, aunque sabemos que se encontraban allí desde antes. Era un pueblo que compartía con los ciudadanos de la zona idioma y religión. El origen de esta animadversión procedía de leyendas, las cuales fueron suficientes para discriminarlos durante más de 800 años. Realmente desconocemos el origen de los Agotes, aunque existen una serie de historias acerca de ellos, unas fantásticas y otras posibles. Se dijo de ellos que provenían de una maldición bíblica. Para otros tenían un origen godo, mientras para otros eran de origen musulmán. Otros ubicaban sus raíces en criminales franceses que se refugiaron en los montes españoles.

Los agotes fueron acusados de multitud de cosas, desde homosexualidad hasta paganos, lo que hizo que fueran tratados como una raza inferior y se vieran obligados a vivir aparte de los demás lugareños. Los agotes sufrieron probablemente una de las mayores persecuciones y humillaciones constantes que se han registrado en Europa. Eran obligados a relacionarse entre sí, obligándoles así a una endogamia que con el paso de los siglos fue minándoles más. Como físicamente eran iguales que los demás, eran obligados a vestir unas vestimentas determinadas y, al igual que los judíos eran obligados a llevar la Estrella de David, los agotes eran obligados a llevar un signo rojo similar a la huella de un pato. Una de las acusaciones más extendidas es que eran portadores de la lepra, por lo que en algunas poblaciones se les obligaba a hacer sonar una campana a su paso.

Agotes de Bozate

Esta exclusión social se apreciaba también en la Iglesia, aunque éstos fueran católicos. Se les obligaba a estar ubicados aparte de los demás y, a la hora de comulgar, el párroco utilizaba algún instrumento para no entrar en contacto con ellos, llegando incluso a dejar la hostia en el banco para que la cogieran ellos mismos. Entre las restricciones más ridículas encontramos la que les impedía andar descalzos, ya que existía una leyenda que decía que donde ellos pisaban no volvía a crecer la hierba, así, si un agote caminaba descalzo se le quemaba la planta del pie para que no volviera a hacerlo, eso hizo que muchos de ellos cojearan. Esta exclusión social hizo que fueran obligados a realizar trabajos que nadie quería realizar como sepultureros, canteros o carpinteros, ya que se creía que estos dos elementos no permitían la transmisión de enfermedades.

En 1514 solicitaron una bula al Papa Leon X que les permitía el mismo trato en la Iglesia. Esta bula no tuvo efectos prácticos y debemos esperar hasta principios del siglo XIX para que se eliminaran las leyes discriminatorias medievales, a la vez que se intentó la deportación de los Agotes a Madrid. El  último lugar donde encontramos esta discriminación de manera activa es en Navarra, más concretamente en Arizcun, donde existía un barrio exclusivo para ellos.

Finalmente se produjo una normalización de la situación. En algunas zonas esa normalización se produjo a mediados del XVIII. El acontecimiento que supuso un cambio para ellos fue la Revolución Francesa (1789) ya que aprovecharon el momento para eliminar documentos y las incorporaciones masivas al ejército terminó igualándolos a sus vecinos.

En la actualidad los agotes no existen como grupo, ya que están totalmente integrados en la sociedad, aunque en determinadas zonas, donde esa asimilación se produjo más tarde, el término agote sigue siendo una palabra tabú.

Bozate, Valle de Baztán

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web.archive.org/web/20121107032337

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Atlantropa: el sueño de un alemán que quiso destruir el Mediterráneo

Hay un refrán español que dice: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”. Eso puede ser lo que le ocurrió al alemán Herman Sorgel en una época convulsa, concretamente, en el periodo entreguerras. Su fantástica idea fue la de crear una presa en el Estrecho de Gibraltar para generar electricidad, además de esto, los países ribereños ganarían metros de tierra y se estrecharían lazos con África.

English: Herman Sörgel (* 2 April 1885 in Rege...

El punto de partida de Sorgel era bienintencionado, ya que él era ante todo un pacifista. Como hemos dicho anteriormente, estamos en el período de entreguerras. Hacía poco que había terminado la “Gran Guerra” y Sorgel vio en este proyecto como el punto de partida ideal para que los países europeos trabajasen a la par, olvidando viejas rencillas. Además, con los 50.000 magavatios que podría generar, Europa seguiría siendo una potencia y no dependería de las potencias emergentes, como eran América y Asia. Para ello se debía crear una presa de gigantescas proporciones: 300 metros de altura, 500 metros de ancho y 35 kilómetros de longitud. Para completar el proyecto, había que realizar otra presa en los Dardanelos (Mar Negro) para que no pasara tanta agua al Mediterráneo y comenzar así una paulatina evaporación.

¿Por qué se desearía una evaporación del Mediterráneo?: Muy sencillo, si se evapora el Mar Mediterráneo, según sus cálculos, se le ganaría al mar hasta 600.000 kilómetros cuadrados, que se podrían aprovechar para alimentar hasta a 150 millones de personas. Todo esto hizo preguntarse qué pasaría con las ciudades que se hallaban en las costas y que eran puertos importantes, muy sencillo, Sorgel lo tenía todo pensado: se construirían unas nuevas, es más, ya tenía diseñadas Nueva Génova, Nueva Nápoles y Nuevo Tánger.

La bajada del nivel del mar permitiría crear pasos que unirían Europa y África. Una de las ideas que más atrajo a Sorgel fue la posibilidad de crear un túnel que uniría Europa y África a través del Estrecho de Gibraltar. Por otro lado, utilizando el dique de Sicilia, se podría construir una carretera y vías férreas que podrían ir de Berlín hasta Ciudad del Cabo.

A priori la idea original del proyecto era crear una enorme fuente de energía, pero aprovechando la ocasión brindada, se podría proceder a colonizar África. En esa época, se tenía la idea que en África no existían culturas dignas de ser respetadas y que el continente funcionaría mejor si se encontraba en manos de europeos. Antes de colonizar África, lo más inteligente sería “mejorarla”. La idea sería construir una presa en el río Congo que inundaría la selva, especies y pueblos, que no eran productivos. Así se crearía un gigantesco lago artificial, comunicado con el lago Chad, que terminaría por convertirse en un mar interior, del que nacería un segundo Nilo.

atlantropa

Si todo esto no era lo suficientemente positivo, encima se crearían un millón de puestos de trabajo y las obras durarían un siglo. A pesar de todo esto, los apoyos que recibió fueron muy pocos. En la República de Weimar tuvo cierto éxito, pero en Italia no tuvo mucho éxito, quizás porque perdían importantes ciudades de costa. La Segunda Guerra Mundial supuso una brusca pausa en sus aspiraciones. Presentó su proyecto a Hitler, con la esperanza de que le interesara, pero este tenía en mente otra manera de “unir” Europa.

Todos sabemos que el proyecto no se llevó a cabo, pero de haberse realizado, los océanos habrían ascendido 33 centímetros y, quizás, el mayor peligro era que el dique se rompiera, ya que supondría una ola de 150 km/h que arrasaría las costas europeas.

http://www.cabovolo.com

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strangemaps.wordpress.com

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es.noticias.yahoo.com

bigthink.com

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Juan de la Cierva: el pionero del aire español

Hoy vamos a conocer algo más de uno de esos pioneros del aire de principios del siglo XX. Hablamos de Juan de la Cierva, inventor murciano nacido en septiembre de 1895. Desde su infancia mostró gran interés por el fantástico mundo de la aviación. De pequeño disfrutaba realizando maquetas de aparatos voladores. Siendo un adolescente fundó la sociedad BCD, junto a dos amigos, para desarrollar aparatos que fueran capaces de volar. Por fin, en 1912, a la edad de 16 años pudieron presentar su primer prototipo. Se trataba de un biplano, conocido como el “Cangrejo”, por su llamativo color rojo.

Retrato de Juan de la Cierva y Codorníu, inven...

Retrato de Juan de la Cierva y Codorníu, inventor español del autogiro. (Photo credit: Wikipedia)

En 1919 el Gobierno de España convocó un concurso aeronáutico, en el que nuestro protagonista, con solo 24 años, participó. La experiencia no fue muy positiva, ya que aeroplano de tres motores que presentó se estrelló. Es, en ese momento tan frustrante, cuando nació el autogiro, ya que De la Cierva decidió que tenía que inventar un aparato que fuese más estable y seguro que un avión. Un año patentó su invento y en 1922 lo dio a conocer.

Este primer autogiro, denominado C1, resultó un fracaso, ya que a duras penas se elevó del suelo, pero, lo que para muchos habría supuesto un mazazo, para él significó que sus teorías eran correctas, ya que se levantaba del suelo, ahora sólo quedaba conseguir que se mantuviera. Un año después presentó el C4, que fue capaz de desplazarse cuatro kilómetros, con una altura de 25 metros. Siguió desarrollando su idea, pagándolo todo él mismo con su dinero, hasta que con el C6, fabricado en Madrid consiguió alcanzar los 50 km/h, necesitando únicamente que el aparato se encontrara a 20 km/h para el aterrizaje y despegue. Una de las cosas que más preocupaba a Juan de la Cierva era la seguridad de los aviones, ya que la tragedia era segura si los motores se detenían. Esa fue la razón por la cual ideó un sistema por el cual su autogiro podría aterrizar sin problemas incluso estando el motor parado. Finalmente, cuando el producto estaba casi desarrollado, se encontró que el gobierno español no lo apoyó lo suficiente, teniendo que emigrar a Inglaterra para desarrollar allí su producto. En 1928 el C6 era todo un éxito, llegando incluso a cruzar el Canal de la Mancha.

De la Cierva estaba obsesionado con la seguridad, es por ello que tuvo desavenencias con los directivos de la compañía que desarrollaban el producto, ya que desarrollaba muchos prototipos y ningún modelo final que se pudiera comercializar. Finalmente el modelo C19 comenzó a desarrollarse para su venta, después de una gran gira mundial de presentación, por Francia, Alemania y Japón con la “The Cierva Autogiro Company”. En 1932 terminó de perfeccionar su aparato, apareciendo el C30. Este aparato ya tenía unas condiciones más que interesantes, ya que podía transportar hasta 250 kilos, alcanzar los 160 km/h, “…llegando a despegar al salto y a aterrizar sobre una sábana extendida”. Una de las características más llamativas fue que era capaz de aterrizar en barcos, algo impensable para los aviones de la época. El C30 fue el autogiro más comercializado de todos, vendiéndose en gran cantidad de países del Mundo.

English: Avro-built Cierva C.30A Autogiro taxy...

Autogiro  C.30A  Rearsby Aerodrome, Leicestershire (Photo credit: Wikipedia)

Por desgracia, Juan de la Cierva murió muy joven, en 1936, a los 41 años. Murió en un accidente de avión, irónicamente, después de dedicar su vida a fabricar un aparato que permitiese volar de manera segura. El autogiro cayó en desgracia, eran momentos difíciles para el Mundo, que un par de décadas atrás había salido de la “Gran Guerra”, que sufría las consecuencias del “Crack del 29” y se abocaba a una nueva guerra.

Como curiosidad: Juan de la Cierva llegó a desarrollar hasta 120 prototipos diferentes, estas mejoras ayudaron a que pudiera, entre otras cosas, despegar sin necesidad de pista. En 1946, sus restos fueron trasladados a Madrid y en 1954 se le concedió con carácter póstumo, el título “Conde de la Cierva”. Desde el 2001 el Ministerio de Educación y Ciencia entrega el “Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva”.

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Gilles de Rais: el “grande” de Francia que asesinaba niños

Uno se cansa y aburre de lo ordinario.

Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías.

Gilles  de Rais

Gilles de Laval, sire de Rais, compagnon de Je...

Gilles de Laval, sire de Rais, campeón de Juana de Arco, Mariscal de Francia (1404-1440).  (Photo credit: Wikipedia)

Gilles de Rais nació en Francia (1404) en la época de la Guerra de los Cien Años, en el seno de una familia tan poderosa como desestructurada. Pronto Giles como su hermano René se vieron abandonados por sus padres, él dedicado a las campañas guerreras y ella, que nunca quiso a sus hijos.

En 1415 Guy de Rais, padre de Giles y René, se encontraba en una cacería cuando recibió el poderoso envite de un jabalí moribundo, el cual le provocó profundas heridas. Guy de Rais fue trasladado a sus aposentos donde esperó la muerte en compañía de su hijo Gilles, el cual parecía deleitarse ante la imagen de su padre con los órganos fuera de su estómago. Gilles estuvo contemplando la macabra escena durante los días que duró la agonía de su padre, sin presentar pena alguna o repulsión ante la macabra imagen. La última voluntad del herido fue que un familiar se hiciera cargo de sus hijos y que les diera una buena educación. Lo que realmente ocurrió es que el suegro de Guy de Rais desoyó el deseo del moribundo y se hizo cargo de los niños, no por amor a sus nietos, sino por amor a la gran fortuna que les acompañaba.

De Craon había amasado su fortuna con el bandidaje y se trataba de una persona violenta e incapaz de sentir sentimientos hacia otras personas. Mientras que los profesores de los niños se esforzaban por inculcarles interés por las ciencias y las letras, él dejaba actuar a su libre albedrío a los niños.

La situación se tornó más caótica para los niños cuando la madre de estos falleció pasando legalmente todo el poder sobre los mismos a manos de su abuelo, el cual ya podía hacer y deshacer a su antojo.

Fue en esta época cuando comenzó el interés de Gilles por las armas y por la lectura de los clásicos, siendo uno de ellos “La Vida de los Césares” de Suetonio el que alimentó la imaginación del niño, el cual se deleitaba leyendo relatos acerca de las orgías y asesinatos de los césares y la impunidad de estos, causándole una gran impresión.

Fue su abuelo el que le introdujo en el arte de las armas, con la idea de que se convirtiera en un importante baluarte del ejército francés, el cual se encontraba en guerra desde hacía décadas. Es precisamente en esta época cuando se documenta su primer asesinato. El inocente que murió fue un niño de su edad, compañero de juegos y andanzas, llamado Antoine e hijo de sirvientes. Gilles le retó a un duelo con el ánimo de jugar juntos, este combate dispar acabó con Antoine desangrado en el suelo, sin que Giles solicitara ayuda. Cuando su abuelo se enteró de lo acontecido, calló las protestas de los padres con una exigua cantidad de dinero.

A los 16 años Gilles era todo un partido: era alto, bien formado y heredero de una de las mayores riquezas de Francia. Había un problema para el abuelo de Gilles, que era esconder la homosexualidad de este, el cual fue pillado infraganti con algunos de sus pajes o con su propio primo. La primera candidata de su abuelo fue una rica heredera de cuatro años de edad, aunque este matrimonio no pudo llevarse a cabo debido a las protestas de los nobles locales.

Con 16 años tuvo su bautismo de guerra, dando rienda suelta a su ira en el campo de batalla. Las crónicas narran que Gilles demostraba una gran bravura, así como una violencia inusitada, aunque, ya se sabe: si matas a una persona eres un asesino, si matas a decenas en el campo de batalla eres un héroe. Fue tras estas primeras batallas cuando el abuelo encontró finalmente a alguien que fuese digna para su nieto. El padre de la joven se negó, así que decidieron secuestrarla y casarse, siendo oficiado el enlace por un monje previamente sobornado.

La vida de Gilles dio un giro en el momento en el que conoció a una pequeña dama de fuerte carácter llamada Juana de Arco, la cual, con su determinación e inspiración divina, hizo que Gilles se postrara ante ella, siendo su caballero, hasta el día en el que el rey de Francia decidió retirar su apoyo a la iluminada, cayendo él en una espiral de mal que le llevaría a ser el mayor ogro de todos los tiempos.

El abandono de sus obligaciones militares hizo que girara su mirada hacia los niños, siendo víctimas propiciatorias. Hay que pensar que conseguir niños era sencillo. Muchos eran vagabundos, otros pertenecían a un bajo escalón social, viendo con buenos ojos los padres que sus hijos marcharan a servir a casa de un señor poderoso. Existió el caso en el que algunos padres llegaron a pagar para que Gilles de Rais se los llevara y así ofrecerles una mejor educación.

Muchos asesinos en serie reproducen en sus “obras” lo que les traumatizaron cuando eran niños, así no es de extrañar que el mayor de los placeres del “ogro francés” fuera abrir de arriba abajo a sus víctimas para observar como palpitaban sus órganos antes de morir, quizás reproduciendo lo que había observado en su padre en el momento de su agonía.

¿Cuántos niños cayeron en las garras de este depravado y sus secuaces? Algunas fuentes estiman que entre 1431 y 1440 desaparecieron cerca de 1000 niños, mientras otras fuentes rebajan esa cifra a “solo” unos cientos. La mayor parte de los asesinatos se produjeron entre 1432 y 1437, siendo a partir de este último año cuando comienzan a extenderse los rumores acerca del noble y su séquito. Estos rumores llegaron a oídos del obispo de Nantes, quien decidió iniciar una investigación, la cual quedó en nada, pues el obispo no deseaba enemistarse con un noble tan poderoso, ya que, a pesar de los indicios, no existía ningún resto que pudiera conducir al prelado hacia el noble, así que lo único que se podía esperar a que Gilles cometiera un error que permitiera juzgarle.

El 15 de mayo de 1440 Gilles cometió ese error. Debido a su vida licenciosa había dilapidado su fortuna, así que tuvo que desprenderse de sus castillos. En la venta de uno de ellos hubo un problema con el comprador, debido a que, aunque este había adelantado una cantidad, Gilles de Rais decidió anular el trato. En los terrenos de este castillo se encontraba una iglesia, donde el hermano del nuevo señor del castillo se encontraba oficiando la misa, cuando Gilles de Rais le interrumpió a caballo. Esto hizo que el mariscal cometiera dos delitos en uno: delito contra la Iglesia por irrumpir violéntamente en un templo y un delito civil, ya que decidió asaltar la propiedad de otra persona.

ejecucion-gilles-de-raisEl 13 de septiembre de 1440 procedieron al arresto de la banda de asesinos, salvo dos que consiguieron huir con una gran cantidad de oro. Al mariscal francés se le juzgaría a dos bandas: juicio religioso, donde se le acusaba de satanismo y herejías; y por otro lado, el tribunal civil pediría cuentas por el asesinato de niños en sus posesiones.  El inquisidor atendió el testimonio de más de ochenta personas, entre las que se encontraba Perrine Martin, de 70 años. Después de quedarse viuda, el mariscal solicitó sus servicios para reclutar niños “preferentemente rubios y entre los ocho y los doce años”. A pesar de los testimonios, Gilles de Rais se mantuvo serio y en algunos momentos enojado, ya que para él no tenían validez los mismos ya que provenían de gente de bajo escalafon social. Hay que contextualizar los sucesos, ya que lo que provocó el derrumbe del mariscal y su posterior testimonio fue cuando la Iglesia decidió excomulgarlo.

El mariscal tuvo que asistir también a los testimonios de sus colaboradores, los cuales no dudaron en describir sus macabras acciones:

“… algunas veces el Sire de Rais cortaba las cabezas de sus víctimas, otras veces cortaba las gargantas, otras veces los descuartizaba, otras les quebraba el cuello…”

Los ayudantes del mariscal realizaron sus fechorías desde la cobardía, bien por no perder su trabajo, bien por no morir a manos de Gilles de Rais. Lo que no cabe duda es que ayudaron a sodomizar, torturar y asesinar a los niños, a la vez que disfrutaban del poder económico y social que suponía el acompañar a uno de los “grandes” de Francia.

Ante la avalancha de testimonios, Gilles de Rais se vio obligado a reconocer sus delitos, aunque se mostró un poco más reacio a acatar los cargos de brujería y satanismo. Del testimonio del mariscal podemos sacar unos extractos, dejando los más crudos fuera de este artículo:

 “… ruego a los aquí presentes que tengan hijos que los instruyan mejor de lo que se me instruyó a mí y que les enseñen sabias doctrinas…”

 “Cuando yo era aún niño, solía leer en las páginas del historiador Suetonio cómo Nerón y Tiberio y los otros emperadores romanos disfrutaban haciendo que se martirizara y asesinara muchachos y muchachas delante de sus ojos. Fue la lectura de aquellas descripciones de las orgías de Tiberio y Calígula lo que me dio la idea de encerrar un día a niños en mis castillos, torturarlos y matarlos”

Finalmente la banda de Gilles de Rais fue castigada. A Francesco Prelati, alquimista y sacerdote del mariscal, se le impuso una pena de trecientas coronas de oro y cadena perpetua en una cárcel de la Iglesia, recibiendo castigo físico de manera periódica y una dieta basada en pan y agua. Poco le duró este castigo, ya que el duque de Anjou lo sacó del presidio atraído por sus artes alquimistas. Perrine Martin, la única mujer del grupo se suicidió en presidio. Los otros dos ayudantes de Gilles fueron condenados a la horca y la hoguera. El mariscal corrió la misma suerte, aunque su cuerpo no se convirtió en cenizas y recibió sagrada sepultura. Finalmente, el 26 de octubre de 1440, a la edad de 36 años, moría y con él uno de los mayores asesinos en serie que ha visto la historia. Como anécdota: en 1695, Charles Perrault convirtió la historia de Gilles de Rais en un cuento, “Barba Azúl”.

Quien quiera conocer más le recomiendo la obra de Juan Antonio Cebrián “El Mariscal de las Tinieblas: la verdadera historia de Barba Azúl”

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