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Gibraltar: ¿Una obsesión o un derecho?

Gibraltar es un territorio de ultramar británico que se encuentra en el sur de la Península Ibérica. Actualmente tiene una población de cerca de 30.000 habitantes y una densidad de más de 4.000 hab/km2.  Su economía se basa en el turismo, aunque también posee un centro financiero muy importante. Gibraltar es sobre todo conocido por ser un territorio en litigio entre España y Gran Bretaña, aunque el peñón ha sido siempre una pieza atractiva por su ubicación geográfica. Gibraltar no estuvo en manos españolas de manera definitiva hasta 1462, incorporándose a la Corona en 1502. El Peñón fue ocupado en 1704 por tropas inglesas y holandesas, pasando a la Corona Inglesa en 1713.

DSC03837La ocupación se produjo durante la Guerra de Sucesión española. El archiduque Carlos requirió de una flota holandesa e inglesa, atacando el sur de la Península. Ante la incapacidad de defender Gibraltar, los borbones decidieron capitular, entregando el peñón. El traslado definitivo fue ratificado en 1713, a través del Tratado de Utretch. ¿Que consiguieron a cambio de la entrega de Gibraltar? Consiguieron que el rey fuese reconocido, eso sí, a cambio también de Menorca. El Tratado de Utrecht establecía lo siguiente:

La plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar,

Juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen,

Dando la dicha propiedad absolutamente par que la tenga y goce

Con entero derecho para siempre sin excepción ni impedimento alguno.

Se establecía que si alguna vez Gran Bretaña deseaba abandonar Gibraltar, el primer territorio al que se ofrecería sería España.

España quiso recuperar Gibraltar y para ello no dudó en aliarse con otras potencias. En 1704 se produjo el primer sitio, con la colaboración de Francia. Los británicos, comandados por Sir Francis Drake, aprovisionaron de víveres al peñón, a la vez que fueron capaces de mandar 18 barcos. Finalmente, ante la imposibilidad de recuperar Gibraltar, los franceses decidieron retirarse, dejando a las tropas españolas solas. Este primer intento de reconquista se cobró más de 10.000 bajas. En 1779 encontramos el sitio más importante. Durante cuatro años tropas hispano-francesas asediaron Gibraltar. Carlos III había firmado un pacto con Francia para apoyarse mutuamente frente a Gran Bretaña. España accedió a declarar la guerra a Gran Bretaña si con ello conseguía el apoyo francés y recuperar así Menorca, Gibraltar y otros territorios en América, que España había perdido a manos británicas. Inglaterra ofreció a España recuperar Gibraltar si cedía Puerto Rico, terrenos en la Bahía de Orán, así como hacerse cargo de las piezas de armamento que se encontraban en Gibraltar, así como de los gastos que había tenido el gobierno británico en la reparación del Peñón. Otra posibilidad que ofrecieron los británicos fue que España rompiera su amistad con Francia. Las dos posibilidades fueron rechazadas por España, quien decidió continuar con el sitio. Finalmente, tras cuatro años de muertes y gastos ingentes, se firmó una paz a tres bandas entre Gran Bretaña, Francia y España, en el que se estipulaba lo siguiente:

  • Francia cedía Martinica y Guadalupe a Gran Bretaña
  • España cedía la isla de la República Dominicana a Francia y ponía a disposición francesa un cuantioso ejército para arrebatar Jamaica a los británicos
  • Gran Bretaña reconoció que Menorca era propiedad española, así como una serie de terrenos en América. Gibraltar no se contempló en los acuerdos con Gran Bretaña

Desde entonces Gibraltar ha sido un conflicto contínuo entre el gobierno español y el británico. Desde el siglo XX el problema gibraltareño ha sufrido un continuo agravamiento. Esto comenzó cuando en 1909 el gobierno británico decidió levantar una frontera, conocida en España como “la verja”. Durante la Segunda Guerra Mundial se construyó un aeropuerto, el problema es que tanto la frontera, como el aeropuerto se encuentran en terrenos españoles según el Tratado de Utretch. En 1969 el gobierno del dictador Francisco Franco decidió suprimir las comunicaciones con Gibraltar, cayendo ésta en una grave crisis económica hasta que en 1982 el gobierno socialista de Felipe González decidió abrir la verja para permitir el paso de personas. En 2001 se llegó a un acuerdo entre España y Gran Bretaña para establecer una cosoberanía, siendo esto rechazado por los gibraltareños. En 2009 se produjo la visita de Miguel Ángel Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores de España, hecho aclamado por el gobierno y la prensa británica, a la vez que fue objeto de crítica por parte de los partidos políticos y prensa conservadora en España. Con la llegada del Partido Popular las relaciones con el peñón se han recrudecido. La medida más “agresiva” ha consistido en el cobro de un peaje de entrada y salida de vehículos, 50€ cada vez entren o salgan.

Uno de los mayores problemas de Gibraltar es su ambiguo status, ya que forma parte de la Unión Europea, pero Gran Bretaña es el responsable de sus relaciones exteriores. Gibraltar recibe la visita de unos siete millones de turistas al año, aunque la mayor parte de sus ingresos vienen del centro financiero. Al tener una condición especial dentro de la Unión Europea y una ubicación geográfica envidiable, ha hecho que Gibraltar sea un paraíso fiscal. En septiembre de 2004, Gibraltar tenía 28.000 empresas. Las autoridades gibraltareñas indicaron que para nada se trata de una zona de blanqueo de dinero, ya que hay un gran rigor de controles, esto último respaldado por el FMI. Uno de las principales acusaciones que realiza el gobierno español es que se trata un paraíso fiscal, aunque lo que distingue este paraíso fiscal del de Andorra, es que este último si tiene firmado un acuerdo de información fiscal con España. Otro temor español es que los precios en Gibraltar son más económicos, por lo que la gente compra beneficiándose de la ausencia del IVA. Esto último es común con Andorra y, en los dos casos, cuando cruzas la frontera con España debes pasar un control aduanero.

Cementerio y aeropuerto gibraltareños. Al fondo La Línea de la Concepción (España)

Cementerio y aeropuerto gibraltareños. Al fondo La Línea de la Concepción (España)

Gibraltar tiene un territorio muy reducido, bien delimitado por el Tratado de Utretch, aunque este territorio ha crecido “misteriosamente” a lo largo de los siglos. En 1714, un año después de la firma del acuerdo con España, los británicos se anexionaron unos terrenos. España levantó unos fuertes, creándose una tierra de nadie entre las dos fronteras. Con la invasión napoleónica, Gran Bretaña pasó a ser nuestro aliado, siendo demolidos los fuertes, para que no pudieran ser usados por tropas francesas. Cuando terminó la guerra, aprovecharon la demolición para anexionarse ese terreno. Por último, Gibraltar sufrió dos epidemias, por lo que necesitó terreno para levantar un campamento sanitario. Estos terrenos fueron cedidos por el gobierno español y los británicos se los anexionaron cuando las epidemias cesaron. La última expansión se produjo en 1941 cuando se creó un aeródromo que penetra en aguas españolas. Otro de los problemas es que Gran Bretaña usa Gibraltar para reparar buques, normalmente potencialmente peligrosos, por lo alejado de sus costas.

Como hemos visto, España ha tratado de “resolver” el problema gibraltareño en diferentes ocasiones, llegando incluso a plantearse la inclusión en la Segunda Guerra Mundial del lado nazi, si estos eran capaces de devolverles el Peñón. Finalmente, los países del Eje comenzaron a perder la guerra y la participación española no se realizó. Algo más “light” fue la amenaza del Gobierno Español de retirar la selección de fútbol y sus equipos de las competiciones internacionales si Gibraltar era reconocida como Federación Independiente. Finalmente Gibraltar fue reconocida y España no retiró ni su selección ni sus equipos. Por su parte Gran Bretaña descarta tanto la independencia de Gibraltar como su integración total, mientras que los gibraltareños piden un referéndum de autodeterminación.

No me gusta dar mi opinión personal en los artículos, pero este tema, al ser tan complejo y “patrio”, me atrevo a darla. Pienso que un pueblo tiene que tener la posibilidad de declarar su autodeterminación y, que si todos creemos en las reglas de la democracia, la base de la misma es preguntar al pueblo. Eso sí, si Gibraltar consiguiera su ansiada independencia, debería jugar con las reglas con las que juegan los demás países. Los gibraltareños, o “llanitos”, como también se les conoce en España, sienten animadversión y desconfianza hacia los españoles, ya que nos tienen como un pueblo que les quiere conquistar cueste lo que cueste. Este caso, aunque no se parezca en nada, me recuerda al caso cubano. Un día le pregunté a un profesor mío de la universidad, Licenciatura de Historia, cómo podría acabar Estados Unidos con Cuba sin violencia y él me contestó que levantando el embargo, en ese momento el propio pueblo cubano evolucionaría de manera irreversible. Pienso que esto es extrapolable a Gibraltar: el conflicto se resolverá el día en que España comprenda que Gibraltar no pertenece a su territorio, ese día dejarán de vernos como una amenaza, pudiendo, con el paso del tiempo plantear una asimilación voluntaria y para nada traumática.

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Atlantropa: el sueño de un alemán que quiso destruir el Mediterráneo

Hay un refrán español que dice: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”. Eso puede ser lo que le ocurrió al alemán Herman Sorgel en una época convulsa, concretamente, en el periodo entreguerras. Su fantástica idea fue la de crear una presa en el Estrecho de Gibraltar para generar electricidad, además de esto, los países ribereños ganarían metros de tierra y se estrecharían lazos con África.

English: Herman Sörgel (* 2 April 1885 in Rege...

El punto de partida de Sorgel era bienintencionado, ya que él era ante todo un pacifista. Como hemos dicho anteriormente, estamos en el período de entreguerras. Hacía poco que había terminado la “Gran Guerra” y Sorgel vio en este proyecto como el punto de partida ideal para que los países europeos trabajasen a la par, olvidando viejas rencillas. Además, con los 50.000 magavatios que podría generar, Europa seguiría siendo una potencia y no dependería de las potencias emergentes, como eran América y Asia. Para ello se debía crear una presa de gigantescas proporciones: 300 metros de altura, 500 metros de ancho y 35 kilómetros de longitud. Para completar el proyecto, había que realizar otra presa en los Dardanelos (Mar Negro) para que no pasara tanta agua al Mediterráneo y comenzar así una paulatina evaporación.

¿Por qué se desearía una evaporación del Mediterráneo?: Muy sencillo, si se evapora el Mar Mediterráneo, según sus cálculos, se le ganaría al mar hasta 600.000 kilómetros cuadrados, que se podrían aprovechar para alimentar hasta a 150 millones de personas. Todo esto hizo preguntarse qué pasaría con las ciudades que se hallaban en las costas y que eran puertos importantes, muy sencillo, Sorgel lo tenía todo pensado: se construirían unas nuevas, es más, ya tenía diseñadas Nueva Génova, Nueva Nápoles y Nuevo Tánger.

La bajada del nivel del mar permitiría crear pasos que unirían Europa y África. Una de las ideas que más atrajo a Sorgel fue la posibilidad de crear un túnel que uniría Europa y África a través del Estrecho de Gibraltar. Por otro lado, utilizando el dique de Sicilia, se podría construir una carretera y vías férreas que podrían ir de Berlín hasta Ciudad del Cabo.

A priori la idea original del proyecto era crear una enorme fuente de energía, pero aprovechando la ocasión brindada, se podría proceder a colonizar África. En esa época, se tenía la idea que en África no existían culturas dignas de ser respetadas y que el continente funcionaría mejor si se encontraba en manos de europeos. Antes de colonizar África, lo más inteligente sería “mejorarla”. La idea sería construir una presa en el río Congo que inundaría la selva, especies y pueblos, que no eran productivos. Así se crearía un gigantesco lago artificial, comunicado con el lago Chad, que terminaría por convertirse en un mar interior, del que nacería un segundo Nilo.

atlantropa

Si todo esto no era lo suficientemente positivo, encima se crearían un millón de puestos de trabajo y las obras durarían un siglo. A pesar de todo esto, los apoyos que recibió fueron muy pocos. En la República de Weimar tuvo cierto éxito, pero en Italia no tuvo mucho éxito, quizás porque perdían importantes ciudades de costa. La Segunda Guerra Mundial supuso una brusca pausa en sus aspiraciones. Presentó su proyecto a Hitler, con la esperanza de que le interesara, pero este tenía en mente otra manera de “unir” Europa.

Todos sabemos que el proyecto no se llevó a cabo, pero de haberse realizado, los océanos habrían ascendido 33 centímetros y, quizás, el mayor peligro era que el dique se rompiera, ya que supondría una ola de 150 km/h que arrasaría las costas europeas.

http://www.cabovolo.com

http://www.daviddarling.info

strangemaps.wordpress.com

http://www.cabinetmagazine.org

es.noticias.yahoo.com

bigthink.com

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