Los “niños rata” de Ulan Bator

Para el siguiente artículo nos situamos en Ulan Bator, la capital de Mongolia y por ende la capital más fría del Mundo. Mongolia es un país donde el 24.2% de la población está malnutrida y donde 32 de cada mil niños mueren antes de los cinco años (dato del año 2010) frente a 5 de cada mil en España. En esta capital se pueden alcanzar los 40º bajo cero en invierno y en su subsuelo malviven cerca de tres mil niños, abandonados
por sus familias y por la sociedad mongol.

El número de niños que vive en las alcantarillas es aproximado, ya que no existen registros fidedignos, que nos haga tener la menor idea de los niños que se encuentran en esas condiciones. Hay que pensar que en el subsuelo de la ciudad hay diferentes bandas de los mal llamados “niños rata” y una gran cantidad de niños nacidos de las relaciones entre ellos, así como los que son fruto de abusos de los predadores sexuales.. El origen de esta situación la encontramos en la caída del comunismo, cuando cesaron las ayudas a las familias menos favorecidas conómicamente y con ello crecieron las diferencias entre ricos y pobres, lo que trajo un éxodo masivo a la capital en busca de un trabajo con el que subsistir. Muchas familias se desplazaron en grupo a la capital, pero otras optaron por abandonar a sus hijos en Ulan Bator con la esperanza de que encontraran un trabajo y mandaran dinero a su familia. Estos niños fueron pasto de policías, ladrones y turistas sexuales, los que les llevó a huir al subsuelo de la ciudad, en busca de protección.

niño-basura

¿Cómo sobreviven estos niños? En invierno sobreviven acurrucándose junto a las tuberías subterráneas de la ciudad, las cuales son muy peligrosas, ya que muchas de ellas han explotado matando y malhiriendo a muchos niños. La mejor manera para describir esta situación es a través de las palabras de uno de esos niños:

“A partir de primavera, después del amanecer y cuando el sol ha calentado unas horas, nos dividimos para buscar el sustento diario. Unos a los vertederos o a lavar coches, otros a la estación de trenes a cargar maletas o a mendigar y los más, siempre dispuestos a prostituirse por menos de un dólar (cuando se paga claro). Muchas veces me pregunto si los ratas somos nosotros o los del otro lado de la tapadera. Aquellos que se niegan a pagar, bajando la mirada, cuando limpiamos sus cristales; esos que nos ignoran cuando cargamos sus maletas o esos otros que directamente nos encarcelan para lavar la ciudad de escoria a los ojos de turistas o las visitas ocasionales de autoridades.”

 

mongol

Debemos tener en cuenta que el pueblo mongol es un pueblo orgulloso y guerrero, con un pasado esplendoroso. Hay que recordar que Mongolia extendió sus dominios desde Rumanía a Corea y desde Siberia hasta el Golfo Pérsico bajo el mandato de Gengis Khan.  Este orgullo heredado de su magnífico pasado es el que hace que muestren su repulsión hacia los niños abandonados, a los que ven como “ratas” de las que hay que avergonzarse. La mayoría de estos niños son analfabetos, drogadictos y alcohólicos, además de padecer problemas psicológicos y enfermedades venéreas.

Por último, quiero destacar la medida que desea adoptar la población mongol para combatir la situación: no se les ha ocurrido nada mejor que el sellado de alcantarillas, para que los niños no puedan ocultarse dentro, lo que les condenaría a muerte, ya que las temperaturas invernales acabarían con ellos rápidamente.

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